El Cruce de los Andes es una de las grandes carreras de Argentina, y creo que de las mejores del mundo en esta modalidad de etapas. Venía corriendo todas las más competitivas de Argentina y el Crucé siempre se me escapó. Pero este año no iba a ser lo mismo. Ya después de UTMB confirmé mi participación y a su vez mi preparación especifica.
Estuve 2 meses pensando en este objetivo, Desde Octubre y Noviembre siempre tratando de mejorar velocidad para carrera de esta distancia, que sabía sería de entre 2 y 3horas de duración, algo muy diferente a lo que estoy acostumbrado. En horas de entrenamiento me mantuve entre 15 y 18horas, siempre entre 120 y 160km semanales de correr +6000m de desnivel y con alguna sesión larga de ciclismo 4/5hs. Por lo general dos sesiones de trabajo de fuerza.
Día uno de carrera, son las 6am y esta a punto de salir el Sol, la temperatura es tremendamente baja hay rafagas de viento que nos atraviesan nuestras ropas. , viajamos a la largada del Cruce de los Andes en su primer etapa, veo por la ventanilla y se ve un amanecer rojo, nos detenemos para admirar este paisaje único patagonico.
Mientras veo el amanecer me imagino que vamos a correr un gran desafío, pero aún no me puedo conectar con la carrera, es como estar de espectador, el viaje de 2 días, intentar visitar amigos, organizar el material necesario, asistir a la ceremonia de banderas, me habían sacado un poco de ese climax necesario para competir al alto nivel. Sumado a que es una carrera nueva, donde no se si mi nivel estará a la altura, vengo desde Europa de correr ultras a ritmos bajones a competir con el más alto nivel argetino de distancia media, y si bien mis ganas son máximas aún no logro conectar con la carrera.
Me prometo correr de forma progresiva y más conservadora la primer etapa. Llegamos a la largada en el medio de una carretera de tierra, la organización había reprogramado la salida y el recorrido. troté un poco al lado de la ruta cuando ya nos llaman desde la organización para largar el primer grupo. Sentía que no había hecho mi ritual normal para competir como lo hago en un ultra, normalmente tengo videos preparados, escucho cierta música, veo fotos y videos de mi familia y de cuando era chico que me ayudan a sacar lo más profundo para entrar a competir con un proposito enorme.
Largamos muy rápido, y en breve nos encontramos trepando por senderos con poco desnivel y facil de correr, en ese momento aún con la cabeza fuera de carrera intento no perder posiciones.
Salí con el grupo perseguir de punta, al Keniata no lo vi nunca, salvo en una calle ancha en el km 4 ya nos sacaba 1km, en ese momento pensaba. Si este cruce logro entrar top10 va a ser de mucha suerte.
El ritmo era alto y el aire fresco, me sentia muy bien, pero la 5ta marcha no entraba, algo de mi me decía que debía hacer una carrera progresiva y guardar para las siguientes etapas.
Después de jugar por un recorrido muy ratonero, nos encontramos ya retornando por el lago a pocos km de meta, durante esta etapa sólo llegué a atinar tomar un gel y tomar carbos liquidos, no habrán sido más de 100grs en 2 hs de carrera mucho menos de lo que tenía planificado, todo fue muy rápido. Me esperaba al menos 30k con 1200m, pero terminamos corriendo 26k con 900m. En un recorrido ideal para los rápidos, con mucha pena pude luchar un cuarto puesto, entrando con Javi Carriqueo casi juntos, todo un honor para mi estar al lado de uno de lo últimos Olimpicos de medio fondo y fondo.
El día dos me agarró un poco más preparado, sabía que era un día muy montañero, nos espero el ascenso a la lateral sur de la montaña, con tramos de neveros, trepadas empinadas y algo cerca de +1500m.
Sabía que si quería asegurar una chance de entrar en el top 5 era el día, además terminar 4to el día 1 me dejo una sensación de saber que podíamos competir a la par de los mejores de Argentina en esa distancia. Quizas el miedo inicial se esfumó y ese día largué para correr con el grupo perseguidor del Keniata.
Este día fue el mejor circuito para correr, a los pocos kilometros nos encontrabamos trepando senderos y caminos con muchos arroyos y barro típico de la Patagonia.
Este día tenía que jugar mis cartas en la trepada, había mejorado en mis ultimos meses a trepar en zona umbral pemndiente del 25%, sabía que era un punto fuerte que debía explotar hoy. Claramente mis astros no estaban de mi lado y en el km 12 aprox, me desvíé del recorrido original, en un descuido me encontré solo, sin ver cintas, deben haber sido 2 o 3min seguí corriendo con la esperanza de ver una cinta más adelante, pero no lo hice corría por un sendero que en cierto momento dejó de serlo. Fue ahí cuando me dije, me salí de la senda, con mucha tristeza di la vuelta sabía que eso me iba a costar muy 3min, en un llano son 800m al ritmo que corren los de punta, Al retornar me cruzó con Patricio, un buen corredor de Bariloche, que también se había salido de la senda. Ambos empezamos a gritar para ver por dónde era, estabamos por un valle y no sabíamos si era por la derecha o izquierda.
Retomar de vuelta a carrera fue dificil, nos motivamos con Pato y empezamos a recuperar posiciones lentamente. En el km 19 donde realmente arrancaba la pendiente en pedrero y nievo, visualizo a los de punta todos juntos y 2 o 3 min. Me reprimo internamente, porque tal vez si no me perdía en este momento estaría con ellos. Subían pero no a buen ritmo, o al menos sentía que recortaba, pero ya era muy tarde para alcanzarlos.
Llego a la cumbre y me cruzo a cientos de corredores del grupo dos, que saludan se siente increíble, escuché muchos"Dale, Vamos Saga" no se si llegué a responder a todos, pero si alguno lee ahora sepan que se recibió mucha energía. En ese descenso fue tirarse a fondo como nunca antes, era un sendero facil de bajar y con mucha arena, en menos de 20min estuve abajo pero ya no se veían ni las sombras del resto. Se cerró este día con un 5to puesto, pero creyendo que me merecía más y que el día siguiente iba a tener la mejor versión mía.
El día 2 fue el mejor del camping, compartir con amigos, buen clima, mates charlas, y mucha comida. Un día memorable de montaña y camaradería. Esa noche me fui a acostar temprano para poder exprimirme al máximo, tenía que cerrar el Cruce de forma grande a nivel personal. además sabía que mi madre estaría en meta. y esto me dio esa energía para largar y no perder el ritmo de punta.
Este día se caraterizó por el dominio de Robert de Kenya, no hubo chances de acercarnos, trepa como una cabra, sus 50kg le valen para subir a un ritmo imposible de seguir. Este dia mi concentración estaba a pleno, en el km 5 me puse tercera y pude adelantar a Joaquín, y a Hugo Rodriguez en la trepada al Cerro Colorado. Este ascenso lo hice en tercera posición mientras a 2 minutos subía el Peruano.
En el descenso pudimos seguir acortando distancia en una parte llana donde se podía correr a un ritmo alto. Cuándo ya creía que me quedaría con el tercer lugar aparece Fer Mendieta que venía atras y se pone al lado mío. Tuve tremendo susto, porque no lo había visto y pasé de correr tranquilo por mi tercer puesto a correr muy exigido viendo si quedaba fuera del podio ese día. Descendimos Bandurrias a la velocidad increible, con parciales cercanos a 3min/km.
Finalmente en una pequeña trepada lo vemos al Peruano caminando, el venía segundo. Le digo a Fer que a este ritmo lo alcanzamos. Por suerte no bajamos el ritmo y ahora pasamos de estar peleando la tercera posición a estar con vista a ambos entrar y 2do y 3ero. En ese último retome técnico previo a llegar a San Martin de los Andes, logro adelantar a Gamaniel Huaman.
Lo mejor de todo siempre fue saber que mamá estaría en meta, es la segunda vez que siento esta emoción de una energía extra que me acompaña. La mejor felicidad poder entrar el arco con mi mejor desempeño y teniendo este abrazo.